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Calidad
del Sistema Educativo
Tocar los corazones y las mentes de millones de niños no es
tarea sencilla. Aun así, confiamos en la capacidad de los
sistemas educativos de lograrlo. Damos a las escuelas nuestro
respaldo, esperando que consigan alcanzar su misión. Algunas
superan las barreras e impulsan estrategias efectivas. Este tema
fue abordado en una de las publicaciones recientes del PREAL. El
boletín en cuestión analiza cómo hicieron los mejores sistemas
educativos del mundo para alcanzar sus resultados. Michael
Barber y Mona Mourshed estudiaron por qué algunas escuelas
tienen éxito y otras no. Para ello, revisaron las
características de 25 sistemas educativos de todo el mundo,
incluidos 10 de los sistemas con mejor desempeño, analizando qué
tienen en común y cuáles son las herramientas que emplean.
Los
sistemas presentaban diferencias culturales significativas.
Algunos eran más centralizados que otros, contaban con distintos
grados de participación comunitaria y de auditoría social, la
presencia sindical era variable y algunos poseían muchos más
recursos que otros. ¿Si esto es así, vale preguntar qué tienen
en común para ser considerados efectivos? La conclusión a la que
llegaron los autores es que el denominador común incluye tres
aspectos torales. El primero es conseguir a las personas más
aptas para la docencia. El segundo es brindarles el apoyo para
convertirse en buenos maestros. El último gira en torno a la
capacidad del sistema de brindar la mejor atención posible a
todos los niños. Corea del Sur, Singapur, Inglaterra, Nueva
Zelandia y Boston ilustran cómo un sistema educativo puede
mejorar su desempeño en poco tiempo. Para lograrlo, concentraron
buena parte del esfuerzo en atraer a los mejores postulantes,
darles seguimiento y brindarles herramientas para su desarrollo
profesional. Los resultados no se hicieron esperar. La carrera
docente goza de estatus y prestigio. Sólo los mejores aspirantes
son aceptados y los incentivos y remuneración reflejan esta
exigencia.
Esto contrasta con nuestra realidad. Para mejorar los
indicadores educativos es preciso respaldar la educación y
elevar la calidad de los maestros. En el presente año el Mineduc
contempla pocos recursos para capacitación docente. Además, el
apoyo en el salón de clase es muy limitado. Esto no es
suficiente. Solamente se podrá brindar a nuestros niños y
jóvenes servicios educativos de calidad si destinamos más
recursos al desarrollo profesional de los docentes, establecemos
mecanismos de evaluación del desempeño y brindamos un adecuado
acompañamiento pedagógico. Se requieren tanto un compromiso
ciudadano como un fuerte liderazgo para lograrlo.
(*) Sandra Echeverría, estudiante de la Maestría en Liderazgo y
Gestión Educativa UVG. |